lunes, 15 de junio de 2015

Diario del Coach - MAYORES MALTRATADOS





Celebramos el Día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez. Según afirma la ONU, “se estima que entre el 4% y el 6% de las personas mayores de todo el mundo ha sufrido alguna forma de abuso y maltrato que puede llevar a graves lesiones físicas y tener consecuencias psicológicas a largo plazo. Los malos tratos a las personas de edad se prevé que aumentarán dado que en muchos países el envejecimiento de la población es rápido”.

“Es un problema social mundial que afecta la salud y los derechos humanos de millones de personas mayores en todo el mundo, que merece la atención de la comunidad internacional”. Este día representa un momento del año en el que “el mundo expresa su oposición a los abusos y los sufrimientos infligidos a algunas de nuestras generaciones mayores”.

Hay una bella canción de Serrat, Llegar a viejo, que concluye diciendo “si no estuviese tan oscuro / a la vuelta de la esquina / o simplemente si todos entendiésemos / que todos llevamos un viejo encima”. ¿Estás tú ya en la vejez? ¿La estás viviendo como la planeaste? ¿Qué te falta en caso de que no? ¿Qué puedes hacer para solucionarlo?

Acaso aún veas la vejez lejana. ¿Qué estás haciendo para ir hacia esa etapa de tu vida y vivirla en plenitud? ¿Cómo estás, cuidas tu cuerpo, tus finanzas, tus relaciones, a fin de que sea un envejecimiento activo y productivo cuando llegue el momento?

El coaching aplicado a una persona mayor es maravilloso porque sigue mirando al futuro, a lo que aún queda por hacer. Por eso no hay edad límite para poner en marcha un proceso, y por eso mis clientes con más edad me ayudan a reflexionar que, con un poco de suerte, también yo “llevo un viejo encima”.

lunes, 8 de junio de 2015


 A ver si te suena esta situación: estás en tu centro de trabajo y reparas en que hay un compañero que, como es habitual, no tiene ganas de hacer nada. Y no sólo no se automotiva para cumplir con sus tareas, ¡sino que encima se queja! Con este tipo de personas puedes llegar a establecer una relación tóxica que acaso acabe con tu propia energía. Por eso lo denomino “vampiro desganado”. Pero relájate: el coaching puede ayudarte a lidiar con él.

Ante todo, toma conciencia de que la verbalización de sus quejas, la mayor parte de las veces, es una cortina de humo para que te despistes y no descubras sus errores o su propia incapacidad. Unas preguntas poderosas para desarmar sus argumentos pueden ser “¿cuál es específicamente tu petición?” o “¿qué necesitas para sacar adelante tu trabajo?”. Presta atención a si está utilizando su queja como una forma de llamar la atención para que seas tú u otro compañero quien “le saque las castañas del fuego”. Si ves que de verdad necesita ayuda, decide tú si se la prestas. Si está capacitado para hacer solo sus tareas pero no le da la gana, procura no sucumbir a su hechizo porque, si lo haces, te seguirá solicitando que hagas tú parte del trabajo que él no quiere hacer con la consecuente pérdida de tiempo que esto puede suponerte.

Lo que destartala a una persona así es que, tras unos minutos de charla, nos vayamos sin dar solución a su dificultad. Recuérdalo: multiplicas lo que justificas. Es más: pregúntate a ti mismo qué le estás impidiendo aprender con tu actitud salvadora, qué estás haciendo para que no acabe de tomar conciencia de que el 90% de nuestra motivación es endógena, y que sólo él puede generársela… ¡Si quiere, claro!

lunes, 1 de junio de 2015

Diario del Coach - PACTOS

Tras las elecciones del 24 de mayo hemos vivido días de trepidante trasiego informativo con reuniones entre los líderes de los partidos más votados para generar pactos. Este tema también lo abordamos en el coaching dado que es prácticamente imposible la convivencia humana sin llegar a algún tipo de acuerdo. Sólo que es preciso que tales acuerdos cumplan con ciertas condiciones, dado que no podemos olvidar que una negociación que tenga que repetirse ha sido mala, ya que no ha satisfecho a alguno de los pactantes.

Para que se dé un pacto se necesitan, al menos, dos partes. El acuerdo ha de beneficiar a ambas. Por último, ha de quedar sellado con algún tipo de signo. Esto es así desde tiempos primitivos y se da en distintos ámbitos de convivencia, desde la firma de un contrato hasta la ceremonia nupcial. La filosofía “ganar/ganar” (“win/win”) es la idónea, dado que se busca la simbiosis, o sea, la asociación de dos para el beneficio mutuo. Aquí copiamos a la naturaleza, y un ejemplo perfecto son las bacterias que habitan en nuestro organismo: les servimos de hogar mientras que nos permiten desarrollar las funciones metabólicas que nos mantienen con vida.

En ocasiones, encuentro personas que generan conflicto a la hora de pactar porque no están dispuestas a ceder. No son conscientes de que un pacto también requiere de cierto sacrificio, entendiendo por tal la renuncia a algo bueno en pos de algo mejor. El truco consiste en focalizarnos en lo que ganamos y no en lo que perdemos, es decir, en estructurar bien la escala de valores y tomar conciencia de que para conseguir lo que deseo he de pagar cierto precio.

Me pregunto si esto lo tienen claro nuestros líderes políticos.

viernes, 29 de mayo de 2015

Diario del Coach - NIÑOS OBEDIENTES






Hace poco puse en marcha un proceso de coaching con una cliente que estaba desesperada ante la desobediencia de su hija de cuatro años. Entre los dos desarrollamos un plan de acción cuyas pautas paso a resumirte. En su caso tuvieron éxito y mejoraron la relación con la niña.

1. Da órdenes claras y concretas. A veces, la criatura no obedece porque no acaba de comprender qué le estamos pidiendo.

2. Evita la palabra “no” planteando alternativas en positivo. Por ejemplo, si te pide permiso para comerse una golosina, tu respuesta puede ser “lo harás después de comer”, o si quiere quedarse más tiempo viendo la tele podrías decirle “cuando termines la tarea podrás seguir viéndola otros 10 minutos”.

3. No hables empleando el potencial, es decir, no le digas “si recoges tu cuarto”, sino “cuando hayas recogido tu cuarto”… Da por hecho que cumplirá tu orden sí o sí.

4. Sé consecuente tanto si prometes una recompensa como un castigo. La cliente de la que te hablé comprendió que su hija no la tomaba en serio porque llegado el momento de cumplir el castigo por ser desobediente la madre se “ablandaba” y la pequeña casi siempre se iba de rositas. El resultado es de suponer…

5. Refuerza con tus palabras de reconocimiento cualquier acción correcta que ejecute tu hijo con frases como “me da mucha alegría ver que te lo has comido todo” o “me encanta la forma en la que has ordenado tus cosas”.

6. Crea la ilusión de que el niño decide, pero ten tú el control. Eso lo conseguirás dándole opciones entre las que tú deseas que escoja. Por ejemplo: “¿Quieres un plátano o una naranja?”. No le estás dando a escoger entre fruta o chuches, pero en su mente queda la idea de que ha sido su decisión.

lunes, 18 de mayo de 2015

Diario del Coach - Tratar con un "talker"





En coaching empleamos la expresión inglesa talker (“hablador”) cuando nos referimos a una persona tan extraordinariamente locuaz que puede llegar a generar rechazo en sus interlocutores dado que no para de hablar. Este rechazo está motivado por la sensación que transmite durante la conversación de que en ningún momento pone en marcha su escucha activa, es decir, de que le da igual lo que nosotros le digamos porque sencillamente “va a su rollo”. También puede dar la sensación de que nos instrumentaliza como interlocutores, y que en el fondo le trae sin cuidado si el diálogo es con nosotros o con otra persona… ¡dado que no hay diálogo!: es más bien un monólogo ante otro ser humano. Y lo más curioso: en la mayor parte de los casos el talker no es consciente de que lo es.

Las preguntas abiertas son una clave para detener su verborrea: ¿qué me quieres decir específicamente? ¿Para qué me estás contando esto? ¿A dónde quieres ir a parar? ¿Qué denominador común hay en todo lo que me estás contando? ¿Qué tiene que ver esto conmigo? ¿De qué estamos hablando realmente?

También podemos hacerle peticiones concretas: resúmeme esto en una sola palabra, dime en concreto qué necesitas, explícamelo en treinta segundos…

He llegado a la conclusión de que el talker está verbalizando su propio diálogo interno. Acaso sea interesante hacerle ver cómo nos sentimos cuando pasan los minutos y no podemos “meter baza” en la conversación dado que, por lo general, el talker es alguien a quien se puede llegar desde la emocionalidad.

Si te reconoces como talker pregúntate para qué aportas tantos datos superfluos durante la conversación, qué es lo que necesitas al hablar con otra persona.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Diario del Coach - AFRONTAMIENTO DEL DOLOR




En coaching hay una distinción entre dolor y sufrimiento: el dolor tiene una dimensión emocional porque es una reacción casi automática frente a la circunstancia que lo provoca; el sufrimiento es un estado que surge de un pensamiento más elaborado, es decir, del diálogo interno con el que interpretamos el suceso doloroso y con el que tomamos conciencia de en qué medida nos afecta. Un proceso de duelo se pasa con sufrimiento y la intervención psicológica no pretende eliminarlo. Lo que sí hace es ayudar a la persona a que exprese sus emociones de acuerdo con su personalidad.

Así, nos encontramos con quien llora de manera desconsolada y con quien, sin derramar una lágrima, padece sin aparentes signos externos por la pérdida a la que se enfrenta. En ambos casos, respeto. Nunca digas a quien esté en pleno proceso de duelo frases del tipo “el tiempo lo cura todo” porque desacreditan la legitimidad de lo que está experimentando la persona. Nos corresponde sólo acompañar, dado que compartir esa situación alivia por una mera cuestión de solidaridad.

Cuando es un grupo el que se enfrenta al duelo, bien sea una familia entera o las víctimas de un accidente, por ejemplo, es preciso evitar el peligro de que se diluya la personalización de los sentimientos, es decir, de que se trate a todos por igual sin tener en cuenta las características de cada cual.


El coaching proporciona recursos internos para afrontar la situación. Por eso te invito a que si estás pasando por una pérdida experimentes el coaching como complemento a una posible terapia psicológica o al apoyo espiritual en caso de que seas creyente para integrar de una manera más eficaz el consuelo que todo ello te brinda.

Diario del Coach - VICTIMISMO

Si conoces a alguien que, le pase lo que le pase, le echa de manera sistemática la culpa a otra persona o a las circunstancias, o que es incapaz de reconocer su propia responsabilidad sobre lo que le sucede, probablemente estés ante lo que en coaching denominamos una persona victimista. El inconveniente de tratar con alguien así es que su estado de ánimo, por lo general plagado de pesimismo, puede resultar contagioso si no sabes cómo gestionar la relación.

Ante todo, presta atención a sus quejas sólo durante unos minutos. De lo contrario, corres el riesgo de que su discurso se vuelva interminable y termines adoptando una postura de salvador aportando soluciones que con toda probabilidad no le van a servir porque requerirían que tomara decisiones abandonando así la zona de confort en la que se ha instalado. Ten en cuenta que la persona victimista, en el fondo, persigue que alguien le haga el trabajo que no tiene disposición de desempeñar, y que además se siente mejor haciéndote sentir culpable si te niegas a acceder a sus requerimientos. Esto es lo que convierte la relación en tóxica.


En algún momento de la conversación puedes hacerle preguntas de desafío como ¿de qué forma estás contribuyendo tú a que esto suceda?, ¿qué sí puedes hacer?, ¿para qué me cuentas esto?, ¿qué necesitas específicamente?, ¿cuál sería tu primer paso si supieras que la solución depende exclusivamente de ti? Después te callas y dejas que piense.
De hecho, es así como actuamos cuando en un proceso de coaching nos encontramos con un cliente que adopta este rol.


Un cambio significativo en su vida consiste en tomar conciencia de que es protagonista de sus decisiones, y que es capaz de elegir.