Comprender la diferencia entre decir que Juan
mide 1.80 y decir que Juan es alto es esencial en coaching porque
supone saber distinguir entre un hecho y una opinión. Para tener la
certeza de lo que mide Juan basta con utilizar un metro que arroje una
medida objetiva. Que Juan sea alto dependerá de con quién se le compare,
pues acaso resulte hasta bajito si lo ponemos junto a un jugador de la
NBA. Las discusiones comienzan cuando manifestamos opiniones como si
fueran hechos. Y prepárate, porque en las próximas semanas veremos esto
una y otra vez durante la campaña política.
¿España va bien o va mal? Formula esta pregunta y tus interlocutores se lanzarán a sentar cátedra dado que “bien” o “mal” son cuantificadores tan subjetivos como complejos de definir. En Programación Neurolingüística utilizamos una herramienta denominada “Metaprograma de Comparación” que nos ayuda a hacernos una idea más clara a la hora de posicionarnos. Consiste, como su nombre indica, en comparar datos: si vemos, por ejemplo, que baja el paro entre dos fechas de referencia podemos afirmar, a lo sumo, que el empleo ha mejorado.
Pero cuidado con las estadísticas, porque a veces a un mismo dato se le puede dar a la vez un significado y otro completamente opuesto según quien lo interprete. Por ejemplo: el que hayan descendido las denuncias por delincuencia (el hecho) puede significar que hay más seguridad o que las víctimas están tan decepcionadas por la actuación de la justicia que ya ni siquiera se molestan en acudir a la comisaría cuando sufren un delito.
Truco: cuando alguien aporte un dato que sospeches que es una opinión pregúntale “¿cómo lo sabes?” y guarda silencio esperando la respuesta.
¿España va bien o va mal? Formula esta pregunta y tus interlocutores se lanzarán a sentar cátedra dado que “bien” o “mal” son cuantificadores tan subjetivos como complejos de definir. En Programación Neurolingüística utilizamos una herramienta denominada “Metaprograma de Comparación” que nos ayuda a hacernos una idea más clara a la hora de posicionarnos. Consiste, como su nombre indica, en comparar datos: si vemos, por ejemplo, que baja el paro entre dos fechas de referencia podemos afirmar, a lo sumo, que el empleo ha mejorado.
Pero cuidado con las estadísticas, porque a veces a un mismo dato se le puede dar a la vez un significado y otro completamente opuesto según quien lo interprete. Por ejemplo: el que hayan descendido las denuncias por delincuencia (el hecho) puede significar que hay más seguridad o que las víctimas están tan decepcionadas por la actuación de la justicia que ya ni siquiera se molestan en acudir a la comisaría cuando sufren un delito.
Truco: cuando alguien aporte un dato que sospeches que es una opinión pregúntale “¿cómo lo sabes?” y guarda silencio esperando la respuesta.
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